miércoles, 20 de abril de 2016



Nació el 4 de febrero de 1935 en el barrio porteño de Floresta, en el hogar de un modesto empleado de las tiendas "La Reina" que murió a los pocos meses. Su madre — enfermera de profesión—enfermó de tuberculosis y viajó con él a Unquillo, Córdoba, donde lo criaría una anciana vinculada a la familia. Diez años después su madre lo volvería a buscar. 

En 1945, cuando su madre regresa a Buenos Aires, recién comenzó sus estudios. Se esmeró, rindió materias libres, y finalizó la escuela con la edad que debía. Cursó los mismos en el Colegio Salvador y en el Nacional 1 "Bernardino Rivadavia". Estudió en la Escuela Superior de Periodismo.

En 1972 se doctoró en Economía en la Universidad de Buenos Aires.

No es el objetivo de esta web desarrollar su excelente CV, pero podemos resumirlo en Noticias Gráficas, revista Histonium, Diario Clarín, agencia UPI, La Opinión, Ambito Financiero, La Mañana de Córdoba y El Porteño.

Estuvo casado dos veces. La primera con Elba Thomas, con la que tuvo tres hijos, Gabriel, Claudio y Darío. En los años 1980 su situación personal había cambiado. Había comprado autos para sus hijos. La mansión de Parque Leloir en la que vivían estaba dotada de todos los detalles de seguridad y confort.

La antesala de su desgracia judicial:

El 29 de diciembre de 1986, Darío, el menor, bromeaba con su novia en la piscina. De pronto, desde el borde, Gabriel, de 26 años, vio espantado que su hermano se retorcía como electrocutado. Se zambulló para rescatarlo y lo logró. No pudo salvar a la chica. Él tampoco alcanzó a salir. Ramos se llevó a la familia a Punta del Este. Al terminar el verano de 1987, el 14 de marzo, saliendo a las 5 de la mañana de una discoteca de Moreno, Darío, de 19 años, manejando su Renault 12 chocó con un camión. Habían pasado apenas 71 días de la tragedia de Parque Leloir. Demasiadas desgracias para una sola familia. El matrimonio de 25 años de Julio Ramos no resistió el sufrimiento. El periodista contó:

"Me curé solito, sin ir al psiquiatra. Me curé el día en que me di cuenta de que estaba a punto de volverme loco, en el cementerio, junto a la tumba de mis hijos, con un grabador de periodista y un casete con una hermosa canción brasileña, que era la que más les gustaba a mis hijos. Entonces apagué el grabador, me vi de afuera y me dije: ¿Qué hago poniendo música a mis hijos muertos?"

Claudio, el sobreviviente, se exorcizó con la producción de un film fallido, La Pluma de un Ángel, en el que narró con escaso disimulo lo ocurrido.

El golpe mortal:

Ramos recibió la ayuda de sus amigos, entre ellos del periodista Luis Beldi, que en octubre de 1988 le alegraron la existencia con una comida a la que estaba invitada la Miss Mundo 1978, Silvana Suárez. Se casaron el 27 de diciembre. Poco después nacía Julia y al año siguiente, Silvana volvía a tener un varón al que llamaron Augusto.

Un final anunciado, pero jamás imaginado:

Se divorciaron en 1999, en medio de un escándalo que Ramos ventiló en las páginas de su diario. Durante la internación antes de su muerte, habría expresado su deseo de volver a casarse con la mujer que lo había acompañado en los últimos años, Diana Jure, una abogada a la que incluyó en su testamento.

El juez (así con minúsuclas) Carlos Alberto Ruiz, del Tribunal de Familia Nº 2 de San Isidro calificó en una sentencia al Dr. Julio Ramos como mal padre porque no sabía hacer asados (sic).

Otra aberración: quitarle en favor de la madre obstructora y sapeadora un bien de soltero, como lo fue un departamento que él mismo había logrado comprar con sus ahorros de toda la vida.

Este mismo juez recibió un apercibimiento de la Corte por tomarse a golpes de puño con su Secretario en el Tribunal.

Durante todo febrero de 2008 se ausentó del Tribunal junto a sus colegas dejando los expedientes que durmieran 20 días. 

Le gritó a nuestro compañero de lucha Dr. Roberto Terrile cobarde e indigno en una audiencia y luego hizo un abandono irresponsable de la misma. 

Desafió a un Abogado a agarrarse a las trompadas en la calle (muy de hombre de leyes...). Le habían prohibido entrar al colegio de sus hijos (Lasalle) por su conducta agresiva en los partidos de rugby donde los menores jugaban.

Este juez mintió a la Corte y se lavó las manos invocando que él no era el Presidente del Tribunal y por lo tanto no era el juez de trámite. 

Además, este “humilde y modesto” juez (como bien lo resalta la Corte con letra cursiva) introdujo el hecho de que supuestamente Roberto Terrile lo había agredido a él, a su mujer y a sus hijos, demostrando su conducta canallesca y mentirosa, con su caprichoso criterio de condicionar la medida cautelar pedida en beneficio de un menor y para que no revienten a balazos al retiro de un escrito, demostró que es mas importante el Interés superior del Juez “ofendido” que el Interés Superior del Niño. La Corte no le dio curso.

Tiros e intimidación:

El calvario del colega Julio Ramos no se limitó sólo al ámbito judicial, sino que debió soportar agresiones mediáticas de su ex y hasta INTIMIDACIONES.

El Día del Niño de 1999, Julio fue interceptado por un vehículo Saab blindado de alta gama. El salió de la casa 20 minutos antes de cumplirse su horario y se topó con el auto del custodio de su ex, que le cerraba el paso. “El ex comando de élite me insultó a viva voz”, relató, en alusión al custodio de su ex. Se le trabó el paragolpes cuando dio marcha atrás. “Me tiró gas en los ojos y cuando bajé me atacó a golpes de puño y patadas de karate”, agregó. 
“He sido un buen tirador y al no (poder) frenarlo le tiré un tiro disuasivo al suelo entre las piernas”, luego disparó un segundo balazo “buscando no herirlo”.

Finalmente fue diagnosticado con Leucemia.

Los papis, desde acá, lo veneramos!